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El tren de la
vida
Idioma original: hindi
En este mundo hay un tren que está siempre en
movimiento. No se detiene en ninguna estación ni
para nadie. Simplemente sigue su curso. Cada
segundo, unos suben y otros bajan. ¿Dónde se
detendrá? Nadie lo sabe. Para sentarte en este
tren, lo único que necesitas es el ticket de la
vida. Y eso ya nos lo han dado. Estamos en el
tren, y se está moviendo.
La gente me pregunta: "¿Por qué estoy aquí?".
¿Qué clase de pregunta es ésa? Desde muy pequeño,
la gente no ha parado de preguntarme cuál es el
propósito de la vida. Solía contestarles: "¿Tienes
esta vida y no sabes cuál es su propósito? Eso
significa que no has comprendido lo que se te ha
dado, te has limitado a creer lo que otros han
dicho".
Esto es lo que pasa: vas en un automóvil y te
pierdes. Ves a alguien de pie al borde de la
carretera, y le preguntas: "¿Dónde está tal lugar?
¿Cómo podría llegar?". Él te responde: "Vaya todo
recto, luego tuerza a la derecha, al cabo de un
kilómetro gire a la izquierda y habrá llegado".
Así que le das las gracias y sigues tu camino. No
le preguntas: "¿De verdad sabe dónde está ese
lugar?". No, tú le dices dónde tienes que ir, y él
contesta lo que sea que conteste. Podría estar
completamente equivocado, podría estar loco, o no
saber dónde va, podría ser que él mismo se haya
perdido y esté indicando direcciones a los demás.
Cuando cerramos los ojos y actuamos con una fe
ciega, el impacto es diferente a cuando actuamos
conscientemente.
Hoy en día, todo el mundo está dispuesto a
decirnos qué necesitamos. Yo eso no lo acepto
porque tanto lo que necesitamos como el anhelo de
obtenerlo se encuentran en nuestro interior. Hasta
que no comprendemos en qué consiste ese anhelo,
nos quedamos atascados en los nombres, las
definiciones, las descripciones; quedamos
atrapados en la imaginación. Una cosa es tener la
descripción de algo y otra experimentarlo.
Cuando se trata de la paz, de comprender, la
gente está encantada de quedarse con la
descripción en lugar de alcanzar la experiencia.
Todos los días, intentamos imaginarnos a Dios a
través de nuestra mente e intelecto; intentamos
hablarle y verle a través de estos ojos. ¿Pero
cuál es la experiencia?
¿Cuál es la experiencia de eso que reside en
nuestro interior? De eso es de lo que hablo, y es
a eso a lo que presto mayor atención. Las
descripciones están bien, pero sin la experiencia
resultan incompletas. El agua calma la sed, pero
una foto del agua no puede hacerlo. El fuego puede
quemar algo, pero una foto del fuego no puede
quemar nada. Si quieres tener amor verdadero,
tienes que experimentar el amor verdadero. El mero
hecho de escuchar palabras o descripciones e
imaginarlo no es suficiente. Tiene que ser real.
Si quieres experimentar lo que hay dentro de
ti, yo daré mil pasos, pero tú tendrás al menos
que dar uno: deberás pedirlo desde tu corazón. Y
entonces podré dártelo.
Es necesario que vengas desde ese lugar
interior que es sencillo. No vengas con tu bolsa
llena de conceptos. En esta vida, tenemos que
distinguir lo que se nos ha enseñado de lo que es
genuinamente nuestro. Tenemos que identificar
ambas cosas, y eso es muy difícil.
Éstas no son sólo palabras. Te garantizo que
definitivamente puedes tener la experiencia de eso
que no tiene ni principio ni fin, que es real.
Esa experiencia ya está dentro de ti, no
necesitas crearla, sólo levantar el velo de la
ignorancia. En cuanto comprendas, en cuanto sepas
dónde está tu verdadero hogar, no habrá razón para
perderte, no tendrás por qué vagar. Así que
comprende y disfruta de eso que es real.
Maharaji
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