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Un trabajo constante
Hoy un aliento ha llegado a mí y me ha traído el regalo de la vida. Y eso hace que me sienta lleno de gratitud, que esté eternamente agradecido porque hoy estoy vivo.
¿Qué significa eso? Cuando siento ese agradecimiento, cuando soy consciente de lo que se me ha dado, no tiene por qué significar nada. Cuando tu hijo era sólo un bebé y te miraba y sonreía con una de esas sonrisas que te derretían, ¿tenía acaso que significar algo? En ese momento, bastaba con devolverle la sonrisa, con eso estaba todo dicho. No creo que haya suficiente papel sobre la faz de la Tierra para escribir lo que eso significaba.
En esta existencia, lo que he comprendido viajando a tantos lugares, viendo a tanta gente, es que hay una canción que se ha escrito pero que nunca ha sido cantada. Hay una sinfonía que se ha compuesto pero que nunca se ha interpretado. Hay una poesía que fue escrita pero que nunca ha sido recitada. Y cada uno de nosotros lleva esa canción, esa poesía, esa sinfonía, en su interior.
Cada momento de tu vida encierra mucho más. Y la pregunta es: ¿cuánto te llevas a casa al final del día?, ¿es suficiente para saciar tu hambre?
Hay muchas clases de hambre. Algunas personas tienen hambre de éxito. Por supuesto, ese tipo de hambre nunca se saciará, por muchas cosas que uno tenga. Pero, ¿reconoces eso que sí puedes satisfacer? Esa cosa que es real; no una definición dada por otra persona. Ésa es la cosa más importante.
Cuando empiezo a comprender eso, sucede algo increíble. Cuando te sientes pleno, ocurre algo maravilloso de forma automática. La gente se gasta un montón de dinero intentando conseguir que eso suceda, pero a veces ni todo el dinero y el esfuerzo del mundo lo consiguen. Pero entonces ocurre algo, y cuando ocurre, tiene efectos increíbles.
Se trata de la satisfacción. De vez en cuando, te encuentras satisfecho. Y cuando te encuentras satisfecho, estás feliz. Y cuando eres feliz, de repente, te vuelves amable. Tu nivel de tolerancia se pone por las nubes. ¿Podría ser que la amabilidad es algo automático en ti, que la delicadeza te sale de forma natural, que aprecias la paz, que te gusta el amor, que deseas el bien para otro ser humano aunque ni siquiera lo conozcas? ¿Y todo eso sólo porque te sientes satisfecho durante unos minutos? Si eso es verdad, hay una posibilidad para la paz. Puede que después de todo, la paz no sea tan inalcanzable.
Bondad contigo mismo, bondad hacia otro ser humano.
Bondad. Que en lugar de tanto ruido empiece a sonar una sinfonía tan melodiosa que cada momento se va llenando de gratitud.
Vivir la vida debería ser algo precioso cada día. Para mí, es un trabajo constante. Hay que hacer un esfuerzo consciente. Cada día tengo que poder volverme hacia mi interior y encontrar mi realidad. Se trata de vivir tu vida
—con los ojos bien abiertos— con un sentimiento. Por primera vez, bailar al ritmo de una canción que surge de tu interior. No sólo pensar que estás vivo, sino realmente sentirte vivo cada día. Ésa es la posibilidad.
La paz se fijó como el umbral para la humanidad hace mucho tiempo. Pero es uno de los sueños que no hemos sido capaces de cumplir. Hemos ido a la Luna. Ahora el verdadero desafío es la paz. La paz comienza en cada ser humano.
Me encanta la paz. La he encontrado en mi vida y me siento muy agradecido por ello. Quiero que también vosotros encontréis esa paz en vuestra vida. Y que quienes ya la han encontrado, la sientan cada día. Si yo puedo sentirla, vosotros también podéis. Es posible. No es un sueño, ni una filosofía, ni una idea. Estoy hablando de un pozo en el que puedes saciar tu sed. Estoy hablando de un océano y lo que digo es: “Ven. Nada. Zambúllete. Refréscate cada día. No sólo un día, sino cada día”.
Maharaji
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