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El león que creía
que era una oveja
El tema del que hablo es realmente sencillo
porque se trata de la vida. Para mucha gente, la
vida se ha vuelto increíblemente complicada.
Todos nos estamos ahogando en el mar de las
definiciones. Si haces esta pregunta tan
sencilla: ¿quiénes somos?, la cantidad de
respuestas que recibes es inimaginable.
Hace poco estuve hablando en un lugar en el que
tenían este lema: “El servir está por encima del
ser”. Yo dije: “Pero si no hay un ser, ¿quién va
a servir? Tiene que haber un ser”. Eso es lo que
dijo Sócrates: “Conócete a ti mismo”. ¿Qué
significa conocer el ser que realmente eres?
Hay un cuento que solía contar mi padre. Un
día, un granjero que paseaba por la selva se
encontró con un cachorrito de león que se había
perdido. Lo recogió, se lo llevó a casa y lo
puso en el establo con sus ovejas. Fue pasando
el tiempo y el cachorro crecía y crecía, jugando
y pastando con las ovejas. No conocía otra cosa.
Un día, mientras las ovejas pastaban, un león
enorme surgió de la selva. Todas las ovejas se
asustaron y empezaron a correr por todos lados,
y el joven león hizo lo mismo. El león grande se
acercó al pequeño, que ya no era tan pequeño, y
le dijo: “¿Por qué te asustas de mí?”. El otro
contestó: “¡Soy una pobre ovejita, y me vas a
comer!”. El león le dijo: “Tú no eres una oveja.
Ven conmigo”. Le llevó al borde de un estanque y
le dijo: “Mira”. Y cuando lo hizo se quedó
impresionado: “¡No soy una oveja, soy como tú!”.
El león dijo: “Así es. Eres como yo. Ahora deja
de imitar a las ovejas y ruge como debe hacer un
gran león”. Así que el león grande rugió y el
pequeño también lo hizo. Entonces el joven león
se puso a darle las gracias al grande. Y éste
dijo: “Lo único que he hecho ha sido mostrarte
quién eres realmente. Incluso antes de que yo
saliera de la selva ya eras eso, porque es lo
que de verdad eres”.
También nosotros olvidamos quiénes somos sobre
la faz de la Tierra. Tu capacidad de sentir
alegría es única. Ésa es tu naturaleza, una
parte de ti. Sientes aversión por el sufrimiento
y atracción hacia la alegría. Así que encuentra
en tu vida la alegría que no acaba nunca, una
alegría que no puedes dejar atrás, que llevas
contigo dondequiera que vayas.
Si tienes un barco y quieres amarrarlo en el
puerto, necesitas atarlo a algo que no vaya a la
deriva. Por eso la gente lleva un ancla. ¿Qué es
lo que no va a la deriva? Para encontrar la
respuesta, tienes que poder conocer tu verdadero
ser, porque el verdadero ser no va a la deriva.
El león pensaba que era una oveja, pero cuando
pudo ver la realidad comprendió que no lo era.
Tu realidad es sencilla. El deseo de sentirte
satisfecho siempre ha estado presente. Ese
anhelo de plenitud siempre ha estado ahí. No es
algo nuevo. Y ese deseo seguirá en ti hasta el
mismísimo final. Estuvo ahí desde el principio y
estará ahí hasta el final. Ese deseo de sentir
paz no cambia. Esa sed de satisfacción no
cambia. Así que ánclate a esa realidad y no irás
a la deriva. Ánclate a esa belleza que está
dentro de ti y no navegarás sin rumbo. Todo lo
demás cambiará, como siempre ha hecho y seguirá
haciendo.
Todo cambia constantemente, excepto tú. Hay
algo en ti que no cambia. Encuéntralo y amarra
bien este barco de la vida a eso que es
inmutable. Después relájate.
Maharaji
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