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Una alegría ilimitada

(idioma original: hindi)

Prem Rawat

Las cosas tras las que corremos quedarán atrás algún día. Así es la naturaleza del ser humano. Cuando los chicos jóvenes ven un bonito automóvil en el que va una hermosa muchacha, se dan la vuelta y la miran. Sus cuellos empiezan a torcerse. Eso no le ocurre a una persona mayor. En la vida de un ser humano llega un momento en el que ya no ve bien, o siente dolor cuando gira el cuello. Nadie se libra de eso; le ocurrirá a todo el mundo. Las cosas tras las que corres te abandonarán algún día. Las pierdas tú o no, ellas te perderán a ti.

Las cosas que son valiosas para nosotros las guardamos cuidadosamente. ¿Cuál es la cosa que tenemos que guardar con cuidado? Nuestra alegría, nuestra felicidad, nuestro corazón. Si no velamos por nuestra alegría, ¿quién lo hará? Todo el mundo se preocupa por su propia felicidad. No es posible preocuparse por la felicidad de otro.

Si alguien no está cómodo, puedo darle un almohadón. Si tiene hambre, puedo ofrecerle comida. Si está cansado, puedo darle una cama. Si tiene sed, le puedo dar un vaso de agua. Pero si se siente infeliz en su interior, ¿qué clase de almohadón le puedo dar? ¿Qué clase de agua le puedo ofrecer? ¿Qué puedo hacer por él? Nada. Cuando escuche la llamada de su corazón y dé los pasos necesarios para tener alegría en su vida, entonces será posible para él sentir esa alegría.

Prem Rawat

La auténtica alegría está dentro de nosotros. Así es como somos. No sentir esa alegría en nuestra vida es como comer una comida insípida. Puedes tenerlo todo y seguir echando de menos esa cosa que debería estar ahí. Si un ser humano no se reconoce a sí mismo, ¿cómo podrá reconocer a nadie más?

Cuando yo era pequeño, teníamos un perro llamado Tommy. Tenía tan mal genio que mordía a todo el mundo excepto a mi padre, Shri Maharaji. Cuando Shri Maharaji se sentaba fuera, si alguien se le acercaba, Tommy empezaba a ladrar. Todo el mundo hacía rabiar a aquel perro. Si le ponías un espejo delante empezaba a ladrarle, y podía pasarse así todo el día. ¿Por qué? Porque no podía reconocer su propia cara. Si no se reconocía a sí mismo, ¿cómo podría reconocer a los demás?

Nosotros hacemos lo mismo. No reconocemos nuestra propia cara. Miramos a todos y decimos: “¿Quién es ése?”. “Es negro”. “Es de la India”. “Es chino”. Pero esa persona es exactamente igual que yo. Siente dolor y alegría, lo mismo que yo. Siente hambre y sed; yo también las siento. Ella duerme y yo duermo. Cuando llueve se moja, igual que yo. El mundo nos ha enseñado lo diferentes que somos. Si no has visto tu verdadero ser, verás las diferencias. Sin embargo, todos somos uno.
El público

¿Cuánta alegría puedes sentir? Depende de ti. Depende de tu esfuerzo. Si tienes sed y bebes sólo una cucharada de agua, tu sed se saciará en esa medida.

Colma esta vida. Recibe la alegría. Todas las demás alegrías tienen limitaciones, pero la alegría interior no tiene límites. Estamos aquí por esa alegría, no por ninguna otra cosa; sólo por esa alegría. La alegría exterior vendrá y se irá, pero la alegría del corazón es estable. Se encuentra dentro de ti; está sucediendo, y seguirá contigo hasta tu último aliento.

Maharaji 

 

 

Prem Rawat
El público

 


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