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La necesidad fundamental
Hablamos de paz, pero ¿nos paramos alguna vez a preguntarnos de dónde ha venido esta idea de la paz? ¿Por qué la desean todos los seres humanos sobre la faz de la Tierra?
Si la paz fuese un lujo, podrías decir: “Bueno, estaría muy bien tenerla”. Pero es un deseo innato y fundamental, algo imprescindible, una necesidad reconocida por el ser humano. Algo se agita en nuestro interior y dice: “Sin ella, la ecuación está incompleta”. En todas las civilizaciones del mundo, la paz siempre ha sido algo que se ha reconocido.
La importancia que le doy a la paz es justo la misma que le doy al hecho de respirar, de ver o de existir. Dentro de cada ser humano hay algo que se conmueve cada día y dice: "Quiero sentir, quiero experimentar ese estado en el que no estoy lleno conflictos. Es importante para mí sentir esa sencillez en mi vida”.
Tanto si vivimos en lo que llamamos "una sociedad libre" como en una prisión, necesitamos sentir algo. Lo fundamental para nosotros no son las fronteras de los países, ni siquiera nuestros ideales, porque entre tanto ideal hemos olvidado lo que es básico para el ser humano.
Olvidamos cuál es el propósito primordial de esta existencia. ¿Qué es lo más importante para nosotros como seres humanos? Darle la bienvenida a eso y no encontrarlo misterioso, porque no lo es; no encontrarlo rutinario, porque tampoco lo es. Darnos cuenta de que la vida que tenemos es un regalo exquisito y de que necesitamos sacarle el máximo partido.
Un cántaro vacío, un pozo vacío, no pueden llenar otros recipientes. ¿Un pozo seco? Podrás echar dentro 10.000 cubos, pero todo lo que sacarás es arena. Y eso si tienes suerte. Para que una lámpara pueda encender otras, tiene que estar encendida. Para que una vela pueda encender otras, también lo deberá estar. La paz es un noble objetivo. Ayudar a la humanidad es noble, pero tiene que empezar por una lámpara encendida. Ante todo, la paz debe reconocerse en el propio ser de cada persona.
En lo que respecta a este mundo, lo que cada uno quiere es diferente: a uno le gusta un automóvil azul, a otro uno verde y a otro uno blanco. No estoy juzgando eso; está bien. Pero hay una necesidad que es la misma para todos. El agua tiene distintos nombres en cada idioma, pero el agua en sí no es diferente. Su capacidad para calmar la sed tampoco lo es.
Somos libres de comprender el regalo que se nos ha dado. Ésa es una libertad que nadie nos podrá quitar, ni siquiera otro gobierno, ni un terrorista. Hay una paz que reside por igual en el corazón de cada ser humano. No se trata de una paz que alguien nos ofrece en una bandeja, porque esa paz nos la pueden quitar algún día. Se trata de una paz que nadie nos puede arrebatar.
Es una paz que se puede sentir incluso en un campo de batalla; la paz innata, fundamental para cada uno, ya que lo más básico en cada ser humano es la libertad, la comprensión, la paz, la alegría, la felicidad.
Siente esa paz en tu vida, siente esa alegría, esa comprensión. Si partes de ese lugar podrás llenarte ilimitadamente de una hermosa comprensión y gratitud. Haz que sea real, que sea práctico. Haz que sea como debe ser,
que cada vida, cada lugar cambie porque llegó una lámpara encendida y pudo encender las que estaban apagadas. Ésa es la posibilidad para todos nosotros, pero antes tenemos que estar encendidos.
¿Es pedir mucho? Probablemente. ¿Es imposible? Claro que no. Es muy, muy posible. Va a requerir mucho esfuerzo, pero esforzarnos es algo que podemos hacer.
Depende de nosotros.
Maharaji
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