Saborear la paz
Lo que tengo que decir es realmente bastante sencillo porque tiene que ver con cada ser humano individualmente. Voy por todo el mundo diciendo a las personas que están vivas y que eso es lo más importante. Y debería serlo para ti. Tienes que comprender por ti mismo lo valiosa que es tu existencia.
La paz empieza con la comprensión de lo que se nos ha dado: esta vida. Es preciso que esta existencia signifique algo. Cuando no es así, la vida humana —eso que es irremplazable— pierde su valor. Las razones pasan a ser más importantes que la vida misma, que se convierte en un bien sin sentido en este gran mercado en el que se están intercambiando cosas todo el tiempo.
Hoy salió el sol, y te despertaste. ¿En qué pensaste entonces? En tus responsabilidades. ¿Por qué lo sé? Porque eso es lo que hacemos todos. Y no me estoy excluyendo. También yo necesito paz, como tú. Estamos en el mismo barco, y eso es lo que me califica para hablar del tema. Si estuviera en otro barco, todo se reduciría a ideas y teorías, pero estoy en el mismo barco.
Oyes hablar de la fragilidad de la vida. Ayer, alguien me comunicó que un buen amigo mío había muerto. Me paré a pensar en ello, y en ese momento comprendí, una vez más, lo valiosa que es la vida y que no se puede desperdiciar ni un solo día. De nuevo comprendí que, de todos los regalos que se me han dado, el mayor es la respiración que entra en mí en cada momento.
Cada día es como toda una vida: el sol sale y yo nazco. Pasan muchas cosas. Algunas de ellas las controlo y otras no. Ocurren cosas que me gustan y cosas que no me gustan. Pero aunque lo que ocurra sean cosas buenas o malas, correctas o incorrectas, el sol se pone otra vez, los ojos se cierran y yo me duermo.
Quiero sentir paz cada día. Ésa es mi ambición. Todo el mundo tiene su definición de lo que está buscando, y mira en muchos lugares tratando de encontrar eso que está en su interior. Lo que estamos buscando es felicidad, plenitud y la forma de llegar a ellas. Así que buscamos, y buscamos, y hacemos lo que sea necesario. Pero en toda nuestra búsqueda y en todo lo que hacemos, ¿de quién nos olvidamos? De nosotros mismos.
Sea cual sea la ecuación que hayas creado, por favor inclúyete en ella, porque sin ti, sin tu corazón, si no hay paz en tu vida, nunca jamás podrá haberla en el mundo.
La solución se encuentra en nuestro interior, en comprender que, efectivamente, la paz es una posibilidad. La paz empieza contigo; es posible para ti. Esta vida es tuya, es el regalo que se te ha dado. Despierta y acéptala.
Eres un turista, y has venido aquí para pasar unas vacaciones increíbles. ¿Qué estás haciendo? ¿Estás disfrutando de esta existencia en su sentido más auténtico,
o estás ocupado diciendo: “Déjame arreglar las alfombras, las paredes, la ventana…
Cuando acabe, disfrutaré realmente de mis vacaciones”? Cuando acabes de arreglar todo eso, tus vacaciones se habrán terminado.
No esperes; éste es tu momento. Haz tuyo el anhelo de paz de tu corazón y encuentra la plenitud en tu vida. La paz es hermosa, es real. La paz es esa pasión por la existencia cuando me encuentro envuelto en un sentimiento, en una comprensión de lo que significa la vida, cada día, cada hora, cada aliento. Entonces puedo empezar a saborear lo que es realmente la paz. Maharaji
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