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No hay límite para
la alegría
Hace poco, alguien me pidió que
le ayudara. Dijo que el miedo, la ira y la
confusión que había en su vida se llevaban una
parte demasiado grande de su energía.
Yo le dije: “Es muy sencillo.
Depende de ti. En tu viaje de la vida, ve a los
cruces en los que puedas realmente disfrutar,
porque muy a menudo vas demasiado rápido y no
tienes tiempo para elegir en qué dirección quieres
girar”.
Sea cual sea la dirección en que
nos lleva nuestro impulso, la seguimos. Parece que
todo va bien, que funciona con normalidad. Y
luego, ¿qué ocurre? Llega el sufrimiento, el
dolor. Como esas cosas no son bienvenidas en
nuestra vida, nos preguntamos: “¿Es aquí donde
quiero estar?”. Y nos damos cuenta de que no, de
que no queremos que sea así, de que no queremos
estar ahí, de que lo que queremos es sentir
alegría.
Si queremos, podemos salir de
eso. Tienes una opción, así que elige. Hay una
posibilidad para ti. No tienes por qué ser
controlado por cosas que no quieres. Puedes vivir
esta vida y comprender el valor de tu respiración.
Sentirte agradecido y tener ese sentimiento de
alegría depende de ti. Es tu viaje. Tú fijas la
dirección en la que quieres ir.
A veces pensamos: “Quiero que
vuelva aquel día”. Tenemos un día bueno y tratamos
de que se repita durante el resto de nuestra vida.
Sin embargo, cada día encierra una promesa de ser
mejor que aquél, pero nos lo perdemos.
Cualquiera que sea el regalo que
se esté dando hoy, acéptalo, porque es un regalo.
Recíbelo con gran alegría y disfrútalo. El día
que estamos esperando puede llegar; cuando lo
haga, acepta eso también.
El mundo nos enseña a tener
miedo. Todo es temor. Así es como nuestros padres
conseguían que hiciéramos las cosas cuando
éramos pequeños: “Haz eso; porque de lo contrario,
te pasará aquello”. Luego fuiste a la escuela y
era lo mismo: “Si no estudias, no aprobarás”.
Ahora el mundo sigue estando detrás de ti: “Haz
eso; porque si no, ocurrirá aquello. Haz eso otro;
porque si no, sucederá lo de más allá”.
En el mundo interior no es así.
Es positivo. Disfruta de la vida y siéntete
satisfecho. Depende de ti. Es un viaje precioso;
crece y crece y cada vez es mejor. No sé cómo
ocurre, pero es así. No te preguntes cómo es
posible; simplemente disfrútalo.
Despertar es cuando comprendes por
ti mismo que quieres que tu corazón esté lleno. No
es tan importante cuándo ocurre, con tal de que
suceda. La cuestión nunca es “cuándo”. Puede que
tardes cien años, pero cuando te despiertas, los
noventa y nueve anteriores no se habrán perdido. No
importa qué viaje hubo que emprender, ni lo que
pasó, ni lo que haya costado… sucedió.
Ocurra lo que ocurra, podemos
disfrutar de la vida. La gente se rinde, pero esto
no se acaba hasta que se acaba. Podemos sentir
alegría hasta el último aliento. Ese sentimiento
es lo único que se prolongará hasta la última
respiración. Todo lo demás se rompe si intentas
estirarlo tanto. Pero ese sentimiento puedes
llevártelo hasta tu último aliento.
Puedo enseñarte el lugar dentro
de ti en el que puedes bailar. Bailar. Bailar en
tu corazón y disfrutar de esa danza. Disfruta de
ese sentimiento. Disfruta de esta vida. Con un
corazón abierto, colma tu vida.
El corazón no tiene límites para
lo que puede abrirse, para lo que puede sentir. No
hay un final para eso.
Maharaji
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